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Retratos del rock ‘n’ roll clásico hoy y en España Quiroga no es un fotógrafo al uso, es mucho más: pintor pop gestual, joyero de iconos del rock, tatuador, grafista de motos y mecánico sin título. La ecuación arte-vida confluye en él a través de un constante hacer imágenes desde dentro. Un proceso de viajes y oficios: en México DF reportero de la lucha enmascarada (imágenes aún inéditas al igual que sus retratos de personalidades transgresoras), en Barcelona currante de un taller de motos Custom decorando chasis de motos (donde investiga fotográficamente el rock and roll legendario), etc.; para llegar al interior de la meseta castellana y, desde allí, retratar parajes humanos sórdidos y fugaces. Su táctica es mezclarse, participar y desarrollar el relato visual desde dentro, sudando con ellos. Todos estos oficios le proporcionan un enfoque muy distinto al de cualquier artista diletante o reportero estándar. Su fotografía son relatos buscando límites y aristas en las caras curtidas de quienes han vivido lo que aún no ha sido retratado por los medios de comunicación. A los rockers pertenecientes al ghetto hermético del rock and roll clásico, lo que más les preocupa es la actitud y su imagen exterior. Sus gustos sonoros, normas sociales, simbologías y gestos son una barrera por la que no pasa cualquier pardillo. Como agente infiltrado Quiroga no tiene que mimetizarse, es uno de ellos. Respeta sus reglas y conoce sus vidas particulares (además de saber tratar a tipos más duros de los que se podría imaginar cualquier escritor de serie negra). Más allá de apretar el disparador están la paciencia y aguante, el tesón y arrojo, las humillaciones y peleas; pero únicamente muestra la esencia condensada de todas esas emociones, sus propias experiencias. Unas caras en las que se pueden observar otros mundos al margen de lo conocido (y que están entre nosotros). |
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| Con la colaboración de: Diputación de Salamanca, Fundación Cocacola. |
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