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La ópera aparece en los trabajos de Vasco Araujo como un exponente máximo de la mascarada teatral y como una expresión artística que une todas las artes. La imagen y la música, el gesto y la palabra… A Vasco le interesa este género como exponente melodramático de los grandes y pequeños sentimientos: amor, dolor, pasión, afecto, rechazo; todo ello se une para dar lugar a un simulacro que mezcla lo posible con lo imaginario. Las reflexiones sobre género e identidad sexual cuestionan el comportamiento de las personas y los estereotipos sobre la dualidad hombre-mujer, la mascarada teatral pone de manifiesto lo que dicha dualidad tiene de simple construcción cultural. En obras como Recital (2001), Duetino (2001) o Far de Donna (2005) Vasco Araujo subvierte los recursos de la opera para crear empatía con el público por medio de la representación de juegos y simulacros sobre la identidad y dramas personales y sociales que se pueden extrapolar al presente y ahí es donde entran en juego las cuestiones de género y la paráfrasis política de la imagen. Voz, gesto lenguaje se usan como estratagema, como mecanismos de de-construcción de los discursos hegemónicos sobre la identidad. La instalación Dilema, (2004) integrada por más de 50 autorretratos es un juego de máscaras en torno a la seducción, donde las fronteras entre lo prohibido y lo permitido determinan la naturaleza del código de comunicación. La instalación juega con el lenguaje de los abanicos en el cual las relaciones entre la posición del abanico y la expresión de la cara y el cuerpo transmiten mensajes secretos predefinidos. |
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