Como ha señalado Mario Cutajar, el reclutamiento de Meatyard (1925-1972) en el panteón posmodernista se basa en la patente teatralidad de sus imágenes y su evidente desdén por la objetividad de la fotografía. Es en este sentido “una ironía cruel, aunque apropiada, que un fotógrafo que tanto desconfiaba de las apariencias” como Ralph Meatyard deba, en parte su reconocimiento póstumo al hecho de que le entendieran, equivocadamente, como precursor de talentos como Cindy Sherman y otros artistas que desde los años ochenta han trabajado con fotografias escenificadas en entornos domésticos haciendo uso de máscaras para sus personajes.
“Pero hay otras cualidades en las obras de Meatyard que le hacen igualmente ajeno a la afiliación posmodernista”. Por una parte, no tienen ni motivación ideológica ni son conscientemente subversivas. “Son obras personales en el sentido que tenía la palabra antes de que los estadounidenses comenzaran a acudir en masa a los programas de entrevistas de la televisión para competir a ver quién es más freak”
Las imágenes por las que es justamente famoso representan niños y adultos cubiertos con máscaras de Halloween de baratillo. El recurso es tan transparente que parte de la intriga reside en preguntarnos ¿por qué funciona la obra?. Funcionan porque Meatyard posee una mirada aguda para la escenografía y la pose, por su habilidad para extraer sorprendentes contrastes de blanco y negro del papel fotográfico cargado de plata que utilizaba (contrastes que crean vacíos amorfos en los que las figuras enmascaradas se materializan como apariciones), pero también porque Meatyard nunca intentó esconder el artificio. Más adelante, cuando hizo la serie “Lucybelle Crater”, prescindió incluso de los sórdidos fondos y se centró sólo en el impacto trasgresor de sus figuras enmascaradas, que habitaban el mundo diurno con toda tranquilidad. “Estas figuras grotescas -recuerda de nuevo Cutajar- fueron el fruto de una obsesión que perduró toda su vida y recuedan a los personajes enmascarados de Ensor y, más lejanamente, a las caricaturas de Goya. Su inspiración psicológica puede localizarse fácilmente en una sensación de extrañamiento del mundo que llega hasta la despersonalización…”, sólo que Meatyard no era un individuo reservado o taciturno (tuvo familia y vivió una vida tranquila en Kentucky). |
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R. Eugene Meatyard
6 OCTUBRE/8 ENERO 2007
DA2 SALAMANCA. DOMUS ARTIUM 2002
AVENIDA DE LA ALDEHUELA S/N
37003 SALAMANCA TEL. +34 923 184 916
da2@ciudaddecultura.org | www.ciudaddecultura.org
HORARIO:
MARTES A VIERNES: Mañanas:12.00 a 14.30 h. Tardes: 16.30 a 21.00 h.
SÁBADOS, DOMINGOS Y FESTIVOS: 11.00 a 21.00 h.
LUNES CERRADO |
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11 OCTUBRE/31 OCTUBRE 2006
PALACIO DE GARCIGRANDE
PLAZA DE LOS BANDOS.
SALAMANCA
HORARIO:
LUNES A SÁBADO: De 18.00 a 21.00 h.
DOMINGOS Y FESTIVOS: De 12.00 a 14.00 h. |
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