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Michael Najjar (Landau, Alemania, 1966) explora en su trabajo cuestiones clave como la manipulación de la información a través de los medios y la modificación de nuestra conciencia y nuestra percepción a través de la tecnología. Información y Apocalipsis es un intento de producir un “contratexto” basado en imágenes ya transmitidas por los medios a propósito del 11 de septiembre y la Guerra de Irak y ampliándolo con creaciones visuales propias que cuestionan y “quitan la máscara” al discurso oficial. La hipótesis de trabajo de Najjar se basa en la deconstrucción de algunos rasgos básicos que caracterizan la “mascarada informativa” que cada día nos ofrecen los medios recomunicación: el tiempo real, el periodismo incrustado, las imágenes borrosas y la visión cinematográfica. Tiempo real. Se basa en la velocidad de información. La pérdida de distancia que resulta de la aceleración de las imágenes provoca una situación en la que la nueva información y las imágenes se superponen no quedando tiempo para la reflexión ni el análisis. Como consecuencia surgen la indiferencia y la parálisis crítica, un efecto calculado políticamente. Periodismo incrustado. Esta expresión designa la práctica de integrar al periodista en la unidad militar operativa convirtiendo la información en algo “heroico”. Esto forma parte de una estrategia de simulación que sigue los dictados de la telerrealidad y obliga a los periodistas a buscar –a cualquier precio- la espectacularidad en detrimento de la veracidad. Imágenes borrosas. Las imágenes borrosas, movidas y pixeladas sirven para crear la impresión de que se trata de un trabajo documental, pero la falta de enfoque no es resultado de ningún defecto técnico sino un recurso utilizado para conseguir una visión más superficial. Tras esa superficie desaparecen el espacio, el tiempo y la muerte. Visión cinematográfica. Tras el 11 de septiembre, Jean Baudrillard expresó la sospecha de que el espectáculo del terrorismo nos traería el “terrorismo del espectáculo”. Actualmente la información bélica televisiva toma prestados del cine ciertos recursos estilísticos para que el espectador reciba en su casa las imágenes como si se tratara de una película de acción Como dijo Paul Virilio: “En el plazo de ciento cincuenta años, la línea de fuego se ha convertido en una localización cinematográfica y el campo de batalla ha pasado a ser un plató donde se prohíbe la entrada a los civiles(…)”. La guerra se sirve por televisión como un guión típico de Hollywood: emotivo, apasionante, lleno de acción y de efectos especiales. Sólo que el guionista, el productor y el director parecen, haber metido la pata con el final feliz. Sin embargo, siempre queda la posibilidad de una secuela… |
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