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Como todo el mundo sabe, La Regenta (1884-1885) es la obra cumbre del escritor zamorano Leopoldo Alas Clarín. Además es el nombre de una elegante cafetería de Salamanca, muy conocida por cultivar una estética de sabor añejo que nos ayuda a transportarnos mentalmente a los últimos años del siglo XIX. Pero “La Regenta” es también el título de una formidable serie de fotografías realizada por el salmantino Marcial Mora mediante una estética decadente y pictorialista, en la que se recrean de modo irónico los usos y costumbres del siglo XIX. Marcial Mora lanza una mirada cariñosa al texto de Clarín a través de una galería de personajes “conocidos” de la vida pública salmantina a los que ha “travestido” con indumentarias que se ajustan fielmente a las descripciones de la novela decimonónica. Precisamente en La Regenta de Clarín siempre se ha destacado la gran riqueza de personajes y planos secundarios, mientras que el retrato de la protagonista queda delicadamente desenfocado y vago. Para la descripción del ambiente de una capital de provincia a fin de siglo y del entramado de la vida colectiva —lo más naturalista de la novela— Clarín utiliza técnicas como el monólogo interior y el estilo indirecto libre, que hacen que la historia sea narrada por los personajes y que permiten penetrar en sus interioridades. Algo de esto encontramos también en la mirada transversal de Marcial Mora pues sus instantáneas no son simplemente “retratos de cámara” sino ficciones narrativas, rigurosamente escenografiadas, en las que el pasado y el presente se miran de reojo y la verdadera sicología de cada personaje aparece detrás de su disfraz. |
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